El 22 de septiembre, el departamento de transporte de Londres denegó la renovación de la licencia a Uber, prohibiendo todas sus actividades en la capital a partir del 30 de septiembre. Los argumentos de la autoridad fueron simples: no se adecuan a los requisitos necesarios para conseguir el permiso.

La sorpresiva decisión cayó como balde de agua fría a los más de 40 mil conductores que circular por la ciudad y sus más de 3,5 millones de usuarios, según datos entregados por la aplicación de transporte, la que ha funcionado en Londres desde 2012.

Las faltas que advierte el departamento de transporte son 3: La forma en que Uber ha informado las ofensas criminales de sus conductores, como se han obtenido los certificados médicos para sus trabajadores y el uso de Greyball, un software que permite identificar y denegar el servicio a ciertos usuarios. Para la autoridad londinese esto “demuestra una falta de responsabilidad corporativa en relación a problemas que tienen potenciales implicaciones de seguridad pública”.

Sadiq Khan, alcalde de Londres, respaldó la medida señalando lo siguiente: Apoyo plenamente la decisión. Sería un error que Uber continuase con la licencia de la TFL (Departamento de Transporte) si existe algo que pueda representar una amenaza para la seguridad de los londinenses”.

Dos días después del anunció de la prohibición, una petición online para restituir el permiso de Uber llegó a las 600.000 firmas. Esta campaña, llamada “Save Your Uber in London” del sitio Change.org ya está cerca de llegar al millón de peticiones, las que serán entregadas a Khan.

Dato: Los taxistas de Londres deben pasar un examen llamado “The Knowledge”, dónde ponen a prueba sus conocimientos sobre la ciudad. Deben saber la ubicación de todas las calles de la ciudad y todos sus lugares de intereses. Son 3 años de estudio y preparación.

¿Cómo reaccionó Uber? El primero anunció fue el de apelación a la prohibición. Luego,  Dara Khosrowshahiejecutivo de la empresa, publicó una carta abierta reconociendo los errores, pero señalando que harán todo lo posible para seguir operando en la ciudad, solucionando los problemas. Puedes leer la misiva aquí.

Un año turbulento para Uber

No solo este año ha sido complejo para Uber, desde hace varios que está sumergida de escándalos en escándalos. En 2014 fue acusada de reservar miles de viajes falsos en su competidor Lyft, en un intento de perjudicar su servicio.

A comienzos de este año estalló una campaña en las redes sociales llamada #DeleteUber, en ella se pedía a los usuarios que borrarán sus cuentas en protesta a la actitud de Uber frente a una protesta de los taxitas en contra del veto migratorio que presentó Donald Trump en enero. La compañía de transporte recomendó a sus conductores dirigirse hacia al aeropuerto John F. Kennedy dónde los taxistas estaban protestando, el gesto fue calificado como rompehuelga, generando una indignación generalizada. Según una estimación elaborada por The New York, la aplicación perdió medio millón de usuarios en total por este escándalo.

Solo un mes después, Susan Flowers, una ex trabajadora de Uber, publicó una denuncia acusando a la compañía por acoso sexual y discriminación, levantando una nueva y gran polémica sobre el sexismo dentro de la empresa. Todo esto sucede cuando Uber continua perdiendo una fortuna, se estima que solo este año han despilfarrado unos 600 millones de dólares, mientras continua siendo investigada por presuntos casos de corrupción a oficiales extranjeros.

¿Con qué nuevas polémicas nos sorprenda Uber en el futuro? tendremos que estar atentos.

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