Pebble fue uno de los primeros relojes inteligentes en llegar al mercado. No poseía tantas especificaciones increíbles como sus sucesores, pero al ser el primero, logró llamar la atención de miles de usuarios: Su primera versión venía con una pantalla en blanco y negro, prácticamente servía solo para recibir notificaciones y una que otra acción menor, como ver los titulares noticiosos. Tenías la posibilidad de conectarlo a tu teléfono Android o con iOS.

Comenzó como un proyecto Kickstarter y en poco tiempo recaudó más de 10 millones de dólares en 2012, al año siguiente lograron sacar el producto al mercado, alcanzando el millón de ventas. Para su segunda versión recaudaron el doble, todo un record. Lamentablemente para la empresa emergente, en 2015 Apple lanzó su propio reloj inteligente, con muchas mejoras, como la posibilidad de recibir llamadas desde el dispositivo y una pantalla a todo color, samsung hizo lo mismo con su propia versión: Samsung Gear, el que incluso venía con una cámara diminuta.

Estos avances hicieron que el Pebble perdiera su atractivo y el 2016 la empresa fue vendida a Fitbit, quienes dieron muerte al reloj, terminando con toda clase de soporte, dejando a millones de usuarios en el limbo. La historia de Pebble no es muy diferente al de otras empresas emergentes, que de un momento a otro, quiebran, dejando a sus clientes y sus productos en un limbo tecnológicos.

Otro caso ocurrió con Green Momit, quienes alcanzaron la fama hace un par de años vendiendo termostatos inteligentes para controlar la climatización de tu hogar con tu smartphone. La empresa cerró este año, dejando a todos sus usuarios sin soporte y es más: sus productos se siguen vendiendo por Amazon y no a bajos precios.

Han sido tantas las empresas dedicadas al IoT que han desaparecido luego de un corto periodo de vida, que un sitio se dedicó a recopilarlas en un triste listado. 

Para algunos la recomendación más obvia es no comprar a compañías que lleven poco tiempo creando dispositivos, pero recordemos que toda empresa tuvo que comenzar en un momento y si no son acompañadas por el público en una primera instancia, sus posibilidades de sobrevivencia  son nulas.