Durante los últimos años Amazon se ha convertido en una de las empresas más grandes e importantes del mundo. En Septiembre se convirtió en la segunda empresa en alcanzar un valor de mercado superior al billón de dólares en Estados Unidos, después de Apple.

Para Jeff Bezos, su fundador, la gran meta es llevar a Amazon por nuevos rumbos. Así lo han hecho, Amazon no solo vende a través de su sitio web, también ofrece servicios de almacenamiento en la nube, Amazon Web Service, los que son utilizados en todo el mundo por grandes compañías como servidores.

También ha hecho noticia la apertura de sus locales físicos: Amazon Go, supermercados que no cuentan con cajeros, solo entras al lugar, tomas lo que quieras y pagas con tu cuenta Amazon previamente asociados.

Una de las razones de su increíble éxito, es el detalle que le prestan al servicio al cliente. Si antes las empresas ofrecían envíos con una semana de demora, Amazon ha logrado rebajar ese tiempo, en menos de un día, e incluso en ciertos lugares, a menos de una hora.

¿Cómo lo han logrado? A través de la tecnología.

Uno de sus mejores avances en el proceso de reposición de mercancía en sus centros logísticos, los robots Kiva, los que han aumentado la eficiencia en el armado de pedidos en un 20%, siendo capaces de mover más de 1300 Kg. Mira cómo funcionan aquí. 

Amazon no organiza los productos en base a categorías, en cambio utiliza un “caos organizado”, algo así como un Tetris. Los artículos se reparten en distintos sitios del almacén para que estén a disposición siempre. Esto hace que los robots les sea más fácil identificar la ubicación mas cercana del artículo y llevarla al personal.

Estas nuevas mejoras no buscan eliminar el factor humano, sino pretenden ayudarlos a ser más productivos y ahorrarles tiempo en los procesos. El objetivo de Amazon es incorporar más procesos automatizas en manos de las maquinas, en tareas que requieren de ellas, como mover objetivos pesados, a su vez los humanos podrán dedicarse a solucionar problemas de maneras creativas, área dónde los robots todavía no pueden integrarse.